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Un fósil viviente
La oreja de oso sobrevive gracias a los pelillos que la cubren que retienen la humedad y soportan mejor los cambios bruscos de temperatura.
Se caracteriza porque, en épocas de sequía, sus hojas se secan, y cuando vuelve a llover sus hojas se vuelven a recuperar y reverdecer. Florece normalmente entre los meses de mayo y agosto.
Oreja de oso