
Los molinos de Almazorre sorprenden por las instalaciones que se encuentran en su interior, son los mejores espacios artesanales y mejor conservados en la provincia de Huesca.
Es una zona turisticamente poco explotada y eso ha favorecido que podamos disfrutar de la arquitectura tradicional en casas y molinos.
Según cuentan en el pueblo este molino harinero que fue construido en 1846 con los ahorros de un emigrante venido de América. Junto a él se construyó el torno para moler las olivas, con su prensa de hierro y madera, así como una gran muela o ruello para pisar las olivas que era accionada por animales. A escasos metros de ambos molinos se ha rehabilitado un horno para la fabricación de tejas, ladrillos y baldosas de barro,de principios del siglo XX.